jueves, 28 de junio de 2007

En Holguín, por un mejor tratamiento de la Ataxia

El doctor Luis Velázquez, director del Centro para la Investigación y la Rehabilitación de Ataxias en Holguín, recibió el Premio Nacional Anual de la Academia de Ciencias de Cuba, por su estudio “Evaluación funcional del efecto neurotóxico de la mutación SCA2 en la Ataxia Espinocerebelosa tipo 2”.

La ataxia, en su transmisión de una generación a otra, presenta diferentes patrones hereditarios. Uno de ellos, el autosómico dominante, posee 18 formas moleculares. La más frecuente en nuestro país es la de tipo 2, caracterizada por la presencia del gen SCA2, cuya mutación produce un daño tóxico en varias estructuras del sistema nervioso, que llevan al enfermo a una invalidez total y a la muerte.

A través de técnicas neurofisiológicas, el doctor Luis Velázquez y un equipo de especialistas, realizaron numerosos estudios a enfermos y portadores del gen con el objetivo de evaluar cómo estaban funcionando el sistema nervioso central y periférico, así como otros sistemas neurológicos encargados del olfato y el movimiento ocular.

El estudio de la enfermedad en sus diferentes etapas, es decir, en portadores asintomáticos y en otros con una degeneración avanzada, permitió describir el funcionamiento de este tipo de ataxia, su patrón de degeneración, qué estructuras se dañan primero, entre otros aspectos. Estos resultados posibilitarán un mejor diagnóstico, a la vez que constituye una herramienta muy eficaz a la hora de evaluar la respuesta del paciente a un tratamiento determinado.

Luis Velázquez, comenzó esta investigación hace alrededor de 20 años, cuando aún no existía el Centro para la Investigación y la Rehabilitación de Ataxias. La asistencia de un equipo de especialistas integrado por Gilberto Sánchez, Nalia Canales, Ruth M. Pérez, Luis Almaguer, Jackeline Medranos e investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), así como la adquisición de la tecnología necesaria, permitieron que en los últimos 7 años el trabajo fuese más intenso y se pudieran arribar a los resultados esperados.

El también especialista de primer y segundo grado en Neurofisiología Clínica, y Vanguardia Nacional de los Sindicatos de la Salud y de la Ciencia por más de 12 años consecutivos, ha recibido otros dos premios de la Academia de Ciencias. Luis Velázquez ostenta la Medalla Hazaña Laboral, la Medalla Jesús Menéndez y la Orden Félix Varela. Es, además, Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular, y el holguinero que acumula mayor cantidad de lauros en el Premio Anual de Salud, con 6 galardones.

viernes, 8 de junio de 2007

Otra vez en Gibara

UN RECORRIDO POR LA VILLA BLANCA DE LOS CANGREJOS

Siempre resulta refrescante volver a la Villa Blanca de los Cangrejos. Atravesar esa carretera llena de curvas y de repente descubrir el mar, no me cansa, de hecho es un ritual que estaría dispuesta a hacer todos los días.

Esta es otra Gibara, más tranquila, sin el ruido y el trasiego que matiza las calles del pueblo cuando hay Cine Pobre u otra festividad. He llegado a este lugar con propósitos informativos, no por cuenta propia, vengo acompañada con algunos colegas periodistas de otros medios de prensa en Holguín.

Entramos a la ciudad por el Túnel del Ferrocarril, una construcción de finales del siglo XIX, que había quedado sepultada entre la maleza hasta hace unos meses. Recorrimos los 150 m con el asombro que provoca ver el trabajo de los hombres, esclavos o no, en una época de escasa tecnología.

Según el arquitecto Alberto Mora Reynaldo, a la salida de este túnel se proyecta la construcción de un museo dedicado al ferrocarril que una vez existiera en esta región. Mora anunció también el montaje de un grupo escultórico, cerca de ese lugar, que recreará el encuentro de Cristóbal Colón con los aborígenes, en Gibara. Aunque se habla muy poco de la presencia de esta etnia en la zona gibareña, algunos historiadores defienden la idea de que el primer choque cultural se produjo aquí, y no en otro lugar de Cuba.

De nuevo en la carretera, nos escolta el malecón, para el que ya se están pensando unos faroles estilo colonial. El fortín marca el inicio de la etapa de la colonia. La idea es que el visitante transite por la Gibara que fue y que también es ahora, desde la misma entrada. También llegamos al Cuartelón, esa construcción de ladrillos descubiertos y arcos de medio punto, que identifican a Gibara.

Cualquiera que lo ve piensa que tuvo una época de esplendor, y que en algún momento fue un gran cuartel que sirvió de refugio a los españoles, pero no es así. En la guerra de independencia se levantaron estos muros, que servirían de defensa a las tropas españolas, sin embargo casi de inmediato se suspendieron las obras por encontrarse muy lejos de la Batería Fernando VII, y no responder a los fines estratégicos de los colonialistas. Quedaron las paredes, para orgullo de los gibareños.

Esta vez el sol cae como queriendo pulverizar a los mortales, y el mar está ahí, irónico. Seguimos el camino. El próximo punto es Gibaravisión, uno de los telecentro municipales que se han construido en la provincia. Hay una cámara esperándonos a la entrada, y nosotros debemos ignorarla, como hacen los buenos artistas, siempre se ve muy mal cuando desde el televisor alguien nos mira cuando se supone que no debe hacerlo.

Dice Carlos Sánchez López, director del telecentro que aún falta un poco de experiencia en sus trabajadores, pues en su mayoría no sobrepasan los 25 años, no obstante, el ímpetu y las ganas de hacer compensan cualquier falta de erudición o destreza. Para su labor disponen de cuatro cámaras, dos de exteriores y dos de estudio, y con un AVI de 52 horas de grabación. El propósito es reflejar el acontecer político, social y cultural del municipio. Según las investigaciones, la programación del telecentro es una de las más vistas por el gibareño.

La cámara nos sigue, veo caras, algunas conocidas, de personas que estudiaron conmigo en alguna parte. Este telecentro ha venido a convertirse en un aliciente del fatalismo geográfico; gracias a esta idea, estos jóvenes no tienen que abandonar su tierra para hacer lo que les gusta, pueden crecerse aquí mismo, y contribuir al desarrollo del municipio desde un frente común.

El telecentro está ubicado en una elevación, por eso cuando salimos nos sorprende un paisaje de casas en miniatura y un mar a lo lejos, que algunos ignoramos al inicio. Llegamos aquí por Independencia, la calle principal de Gibara, y nos vamos por la nueva escalinata que recorre las laderas de esta meseta. Nos cuenta Porfirio Suárez, primer secretario del PCC en la provincia, que el 8 de marzo se aprobó la confección de esta larga escalera, y que ya el día 12 de ese mismo mes se puso el primer bloque.

El 15 de abril, durante la celebración del Festival de Cine Pobre, se encendieron las luces y se inauguró la escalinata. “El apoyo popular fue lo que hizo posible que la obra se llevara a cabo” nos comenta Porfirio, y agrega que el mayor porciento del material utilizado es de piedra y piezas de prefabricado que estaban en desuso.

Volvemos a la guagua, donde nos espera un calor más intenso aún. Una carretera de polvo y mangle precede uno de los objetivos más importantes de nuestra visita: El Parque Eólico de Gibara. Tenía en la cabeza el retrato quijotesco de los molinos de viento, algo muy predecible, pues es lo más parecido a un parque eólico de las imágenes que guardo.

Cuando llegamos, Luis Romero, especialista de la ECOI 9, nos explicó que ya se terminó el ensamblaje de los cimientos donde deben instalarse los seis aerogeneradores, y que a mediados de este mes se transportarán las aspas y los tramos que forman la columna, desde el Centro de Carga en Holguín. La instalación de cada aerogenerador puede tardar de tres a siete días, por lo que se espera que cercano al 26 de julio ya se puedan realizar las primeras pruebas.

La ventana de nuevo me descubre el mar. Llegamos al Centro de Artex y también a la Batería Fernando VII, la primera construcción de la Villa. Los españoles la hicieron para proteger la bahía, del contrabando y los ataques de corsarios y piratas, ahí comenzó la historia, y terminó nuestro viaje.

La ciudad se fundó el 16 de enero de 1817. Siguen pasando los años, y Gibara emerge del paso del tiempo y la corrosión del salitre con una fuerza impresionante, debe ser por el amor que ponen en ella sus moradores, y quienes no somos de aquí, pero la queremos bien.

martes, 8 de mayo de 2007

En Gibara: Adela Legrá más allá del encuadre


Una intensa mirada, sombrero y toalla en la cabeza. De un golpe viene a la memoria la imagen de Adela Legrá, protagonizando uno de los fotogramas más impresionantes del cine cubano. No la hicieron dudar entonces ni la cámara, ni sus prejuicios, tampoco sus reducidos conocimientos de actuación. Hoy, a la luz de los años todavía guarda el ímpetu que la llevó a encarnar a la Manuela, la tercera Lucía, y otras tantas mujeres.

Adela, cuando la gente visitaba Baracoa, la buscaban para fotografiarla. Humberto Solás llegó con un proyecto mucho más ambicioso. ¿Cómo la convenció?

“Picando mi amor propio. Cuando eso yo trabajaba en la Federación de Mujers Cubanas (FMC), un día me fueron a buscar, me explicaron el proyecto, y me dijeron que yo era la persona indicada. Lo único que les respondí fue que no estaba para pintarle mono a nadie. Nunca había visto una cámara de cine, era semianalfabeta, tendría un primer o un segundo grado.

“Humberto ya había recorrido toda la Isla y no encontraba lo que estaba buscando, y cuando le hablaron de mí le dijeron para que ella haga lo que usted quiere, tiene que picar su amor propio. Fue entonces que me interpeló y me dijo: vamos a ver si Ud. se atreve a hacer una prueba para una película. Yo me ofendí, lo creí un fresco y le pregunté si las mujeres que hacían cine eran sobrenaturales o de carne y hueso igual que yo, él me explicó que eran profesionales. Yo le contesté algo así como que no hay nada en la sociedad que haga útil a una mujer que sea imposible para mí, no hay nada distinto, de mujer a mujer no va nada. Y así fue como entré a este mundo.”

Besarse con un hombre desconocido, o acostarse en una misma cama con él eran prejuicios muy fuertes para Ud y para su familia. ¿De qué manera asumieron ellos su decisión?

“Eso era una inmoralidad. El problema es que yo en esa época estaba recién divorciada, lo cual ya era un grave error para mi familia. Encima de eso me meto a artista, así, artista en tono despectivo, porque en aquel entonces para la sociedad cualquiera mujer u hombre que tuviera algo que ver con el arte, no servía. No obstante yo soy fresca y atrevida, ya había roto una tradición, pero no estaba dispuesta a sacrificar nada, y me dije bueno o malo esa es mi decisión, y toda mi familia se viró, incluso mi madre. Un buen día llego a Santiago y mi mamá tenía una foto mía con flores y todo. Con el tiempo necesitaron de mí y no tuvieron más remedio que perdonar a la artista.”

Hay escenas muy conmovedoras en Manuela, en una de ellas está llorando realmente…

“Es que yo nunca me había separado de mis hijos, ellos vivían con mi suegra, pero yo iba todos los meses a verlos, y en ese momento ya llevaba como tres meses sin saber nada de ellos. Un día, mientras todo el mundo estaba en el lío del almuerzo, en su descanso, yo me fui y me senté a la orilla de un arroyuelo a llorar, porque los extrañaba mucho. Humberto me andaba buscando, y me encontró así, recostada en un árbol a la orilla del río. Casualmente en la película había una escena muy parecida a esa, y lo preparó todo para grabarme. Cuando me di cuenta ya Humberto me estaba diciendo que me quedara así mismo, y ahí salió todo. Al otro día me pusieron un carro y me llevaron a verlos.”

Hace unos años fue homenajeada en el Festival de Cine de Nueva York, donde se proyectó este filme, junto a Lucía y Miel para Oshún ¿Cómo se sintió?

"En la ciudad todavía se estaban recogiendo los escombros de las Torres Gemelas. Le hicieron un homenaje a Adolfo Llauradó post mortem, a Humberto y a mí. Aquello fue impresionante, porque había mucha gente que había visto Manuela en Cuba cuando eran niños, y ahora la veían allá, siendo adultos. Era como regresar, la nostalgia fue muy grande. Hay gente que se va de aquí buscando el sueño azul y después no pueden volver, era el caso de mucha de las personas que estaban allí. Lo que vi fue un llanto de dolor intenso y aquello me impresionó mucho."

¿Cuáles son las escenas que más trabajo le han costado en su vida como actriz?

“Una es la escena de Lucía en que estoy en la Luna de Miel con Llauradó. Fue muy difícil por todos mis prejuicios. Esa fue la última en grabarse porque yo no la quería hacer. Humberto me decía, si no la haces vas presa porque sin eso la película no va salir.

“La otra es la de la famosa foto con la toalla y el sombrero. Estábamos muy cansados porque habíamos pasado una noche malísima. Para colmo Humberto quería que yo estuviera sofocada para esa toma, y me puso a correr de un lugar para otro, pero eso no lo complacía. En una de esas me puse muy furiosa, eran las 12 del día, en una salina, con hambre, sed, y le digo a Humberto, ¿tú quieres que yo corra?, pues me quité unas botas que traía y salí corriendo descalza. El director de luces dijo, señores hay que seguirla, porque esta mujer está medio loca, y salieron detrás de mí en un carro. Pero llega un momento en que me desmayo, y en vez de caer con los pies para el agua, caigo con la cabeza; si alguien no hubiera venido detrás de mí, me habría ahogado. Ahí es cuando tienen que ponerme una toalla encima del sombrero para que no se vea el pelo mojado, y es cuando le lanzo una mirada de odio al director. Después Humberto no se atrevía ni a acercarse."

¿Qué significa Humberto Solás para Ud?

Él me dice que yo soy su hada madrina, y yo que él es mi amuleto. Para mí Humberto lo significa todo. Decir Humberto y la Revolución son las dos cosas que más significan para mí.

viernes, 13 de abril de 2007

Una semana de abril en Gibara

Una vez vi un mar de aguas mansas en un día claro. El sosiego que producía en mí era enorme. Ese día, cuando entré por primera vez a la Villa Blanca de los Cangrejos, evoqué la imagen que una vez vi, no sé donde, pero tuve la sensación de haber estado allí antes.


Participaba en esta historia como parte del equipo de realización de las memorias del primer Festival Internacional de Cine Pobre. Serían entrevistados sobre todo las figuras más significativas de un nuevo arte de vanguardia.


La ventana del carro me descubría una ciudad increíble, los barcos, el malecón, la gente, el cine. Sobre todo un cine que no parecía pobre, acababan de restaurarlo para la ocasión.


El pueblo era muy diferente a como lo encontraría meses después en un contexto más cotidiano. Proliferaban por doquier los vendedores y otra gente que justificadamente no encajaba en el panorama. Un aire diferente, algo descuidado e informal vestía sus ropas y su andar. Los habitantes se mostraban hospitalarios. Gibara era una gran casa, repleta de cineastas de todo el mundo y el pueblo quería ser parte de eso.


Llegamos a casa de Berta, la gibareña que acogería a algunos de nosotros durante esa semana. Allí pasamos muy poco tiempo, no queríamos perder ningún detalle del Festival que se movía de la Casa de la Cultura al Cine Jibá.


“Cine pobre no quiere decir cine carente de ideas o de calidad artística, sino de restringida economía, ejecutado tanto en los países de menos desarrollo o periféricos, así como también en el seno de las sociedades rectoras a nivel económico-cultural, ya sea dentro de programas de producción oficiales, ya sea a través del cine independiente o alternativo.”


Así le habló Humberto Solás a la gran multitud que asistió a la inauguración, conmovida ante el hecho de que uno de los grandes cineastas cubanos, escogiera a Gibara como escenario de lo que por esos días sería el evento cultural más importante del país, aunque así no lo reflejaran los medios nacionales.


Los días pasaron entre una pantalla grande, mariscos, y arrecifes. Primero voz e imagen de Humberto Solás, presidente del festival, en el encuadre, donde también aparece la sala de Nancy, la gibareña con más gracia para hacer café. Luego Thomas Krempke, director de fotografía y avezado teórico en materia de realización digital; también la afable Adela Legrá, con su pamela y su sonrisa sincera, junto a Isabel Santos.


En una semana de abril, en un lugar llamado Gibara, Aurora Basnuevo, Mario Limonta y Arturo Sotto, compartían una cerveza con sus admiradores, con los que viven en el anonimato.


El ciudadano de a pie, no estaba muy convencido de lo que era conceptualmente el cine pobre, sin embargo abarrotaban los cines, y daban su opinión en la calle. Los misterios del sexo y quizás la tendencia de un gran número de películas cubanas de la década del 90’, hizo que buscaran las cintas que más escenas de este tipo exhibían. No por gusto “La novia de Lázaro” del español Fernando Merinero alcanzó el premio de la popularidad.


Luego ¡Gran Premio al Mejor Guión Inédito, a la mejor obra de ficción ex aequo, al Mejor Autor Autodidacta de Latinoamérica y el Caribe, Premio a la crítica y Gran Premio Cesare Zavattini al Mejor Documental! Así llegaba a su fin esta primera vez.


Ya el Festival celebra un lustro. El filme francés Suzanne, de la directora Vivianne Candas inaugurará esta V edición en la noche del 16. Comienza otra semana de abril en la que un séptimo arte alternativo, pobre de recursos, pero rico en ideas, inunda Gibara.

miércoles, 11 de abril de 2007

Pinceladas de Julio César en Holguín

Hallazgos de un velador es el nombre de la muestra personal que exhibe el joven artista plástico Julio César Rodríguez en el museo provincial La Periquera de la ciudad de Holguín.

Las 16 obras de esta exposición nos conducen “hacia ese lugar desconocido o ignoto del hallazgo”, como expresa el poeta José Luis Moreno, en el catálogo de la muestra. Comenta además: “Desde la fronda criolla nacen en la imaginación develada estas piezas, en ocasiones con la favorecida necesidad insular de estar rodeado de agua por todas partes, no con el fatalismo piñeriano, sino con la consagración bautismal de la unción contra el imperfectamente llamado pecado original”.

En el mes de enero la colección estuvo expuesta en el Museo de Arte Colonial de la Ciudad de La Habana. Esta no es la primera vez que la capital se ofrece como escenario de su obra. El Convento de San Francisco de Asís, el Gran Teatro de La Habana y otros espacios galéricos de la urbe han servido a este propósito.

La raíz compartida, El vuelo de las palmas nacidas, La virgen de la piedra, La fuga del telón desnudo y La nuez encubierta revelan el quehacer del artista en los inicios de este año 2007. En Hallazgos de un velador se destacan el óleo sobre lienzo, aunque utiliza otras técnicas como son el carboncillo, el pastel, y el lápiz graso.

“La obra de Julio César nos emociona no sólo por la técnica de un dibujo convincente, en trazos de firmes realidades que asocia a una bullente ilusión (…) paseándose en particular lenguaje poético, de fácil credibilidad, pero acompañado de novedosas añoranzas o quimeras, de una técnica donde todo se renueva, se recrea” ha expresado Moreno en esta ocasión.

Cuerpos de madera, palmas cubanas, aves, ojos y manos, hacen de su arte un discurso simbólico, en el que se representa a sí mismo repetido en diferentes contextos.

Julio César Rodríguez este año mereció el Premio de la Ciudad, con su obra "La Dama Azul", que también se incluye en la exposición. También le han sido otorgados el Premio Venga la esperanza, de la Asociación Hermanos Saíz, el 2003; el segunfo Premio en el Salón 460 Aniversario en el 2005, entre otros.

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viernes, 6 de abril de 2007

Pincel, natura y poesía: Nélida López en Holguín

...quizás por eso Walt Whitman
podía explicarse el origen de la vida
a través de una simple
hoja de hierba...
Con la inauguración de la muestra Donde nací, de la artista plástica Nélida López asistimos por estos días en el Centro de Arte de Holguín, a lo que el poeta Gilberto González Seik definiera como "el punto de encuentro, donde natura y poesía nos hacen vivir lo que todavía no existe".

Nélida, es graduada de la escuela Taller de Artes Plásticas Juan J. Fornet Piña de Holguín (1962-1966) y de la Escuela Nacional de Arte de La Habana (1966-1968).

Vuelve a Holguín con este conjunto que reúne piezas de las series "Desde Madrid" y "Estaciones", en las que la artista evoca desde sí misma la temática de la naturaleza, muy recurrente en toda su obra.

Al respecto expresa: "Yo nací en el campo, provengo de una familia muy humilde. El hecho de vivir en la ciudad ha provocado que desboque en mi obra el tema de la naturaleza. Tiene que ver con el desarraigo, la nostalgia del lugar de donde vengo. Es una manera de lamentar el hecho de que vivo en el asfalto, con tendederas y antenas de TV, en vez de árboles."

Obras como Agua en la quebrada, Estoy ligada al suelo, y Sobrevivir al invierno explican esa "otra visualidad" de la que habla el poeta, en la que "la línea y el color se corresponde con esos ámbitos vividos y soñados en ese entorno físico y espiritual que nos ha tocado vivir".

Nélida ha expuesto en la Galería Acacia, el Centro Wilfredo Lam, la Fototeca de Cuba y el Museo de Bellas Artes de La Habana. Entre sus exposiciones internacionales más reconocidas se encuentran Dibujo Cubano, en Estocolmo; Pintura Cubana, en Sevilla; y Hidden Art of the Revolution, en Toronto, entre otras.

La también miembro de la Unión de Artistas y Escritores de Cuba recuerda que la pintura fue algo que siempre la acompañó. No hubo un momento en su vida en el que tuviera que decidirse por ella.

Ahora en su expo personal sigue apostando por el lienzo como soporte de sus emociones. “En mi obra, dentro de los temas de la naturaleza, se advierten la depredación, la destrucción. Es muy simbólica, utilizo mucho troncos cortados, pero también ramas truncas que se vuelven a unir, porque sí, hay un mensaje de esperanza”.

viernes, 30 de marzo de 2007

Los exóticos en la geografía holguinera

Aracelys Avilés Suárez
Fotos: JPablo

Debo admitir que no me llevo muy bien con los animales, casi nunca los entiendo. Si además de eso tienen nombres tan extraños y divertidos como antílope nilga o wapití, la desconfianza es mucho mayor. Aún así disfruté la visita a la finca Los exóticos del Parque Nacional La Mensura, en Pinares de Mayarí, donde en un área de 422 ha., nacen, habitan y mueren, cuatro especies de animales nada usuales a la vista de un cubano.

El safari comienza. Se pierde la vista en el paisaje hasta que descubrimos la primera manada. “Estos se llaman gamos o damas damas. Son originarios del sur de Europa” explica Norge Torres Díaz, jefe de Unidad Zonal de Conservación del Parque Nacional La Mensura. El gamo pertenece a la familia de los cérvidos; su pelaje de colorido variable, es más oscuro en invierno; y su cola es muy larga en comparación con la de otros de su especie.

Según las investigaciones, el gamo evolucionó a partir de un ciervo enorme con las astas palmeadas como las suyas, que existió en épocas prehistóricas. Vivía en tierras de Irlanda, Inglaterra, el norte y centro de Europa y el oeste de Asia. Fue contemporáneo con los primeros seres humanos y se extinguió hace 11 mil años.

En un claro encontramos a las gacelas de las praderas africanas que se dispersan ante el ruido del auto. Aún así, se les puede mirar de cerca si la fotografía está de por medio. Quedan inmóviles en el lente de la cámara, como si en un recuadro se pudiera detener el tiempo. Muy lejos de nosotros siguen corriendo. También se espanta el antílope nilga, aunque su área está restringida a unos cuantos metros a la redonda. El nilga se está introduciendo ahora, vino desde las lejanas tierras hindúes, y aún se acostumbra al entorno de Pinares.

La Finca Los exóticos tiene como misión fundamental el desarrollo y conservación de estas especies. En otra área hay varias cabañas habilitadas para el alojamiento, no solo del turismo internacional, sino también para las personas que visiten la entidad en los meses de verano. Un restaurante al aire libre, un mirador y una piscina natural distinguen, además, el lugar.

Comenta Norge que el wapití es el animal más renombrado por aquí. En 1988 se introdujeron las primeras especies. Es endémico de Canadá, y en Cuba solo existe un ejemplar en el Zoológico Nacional y 12 en esta Finca.

Es un mamífero muy singular. Un macho adulto puede medir hasta 1,5 m a la altura de la cruz, pesar unos 340 kilogramos, y tener astas de 1,2 m de largo.

Al igual que el gamo, muda la cornamenta en marzo, se reproduce en junio y presenta celo en octubre. Explica Norge que en ese mes suele fajarle a quien se le acerque, de ahí su mala fama. Pero en realidad el wapití es un animal manso, acostumbrado a vivir en solitario o en grupos pequeños, sobre todo los machos que sólo se unen a los rebaños de hembras, jóvenes y crías durante la época de celo.

El cuidado de estos animales exige sacrificio, sobre todo porque estos ejemplares habitan en semicautiverio, y son muy esquivos al contacto humano. La paciencia es un don para quien se dedica a esta tarea. Llamar, brindar comida, esperar a que se aproxime, es un ritual indispensable si se quiere lograr algún acercamiento.

El número de ejemplares fluctúa. Según Norge hubo una etapa en la que en tres años, lograron un incremento de 134 animales de todas las especies. En este lugar no se permite la caza, cuando el número de prototipos excede el debido, se envían a otro sitio. La conservación del ecosistema es otra labor de envergadura, a ella se dedican 68 obreros. Además se ejecutan 13 proyectos con ese mismo objetivo.

La calma reina en la Finca, aunque en sus adentros un pedazo de cada continente recorre los parajes de la meseta de Pinares. Los Exóticos están ahí, en otra la geografía que les ha tocado por morada.